Comprar cajas para una mudanza parece sencillo, pero es fácil equivocarse. Muchas personas compran pocas cajas, eligen tamaños poco prácticos o se olvidan del material de protección hasta el último momento.
En esta guía repasamos los errores más comunes al preparar el embalaje de una mudanza y cómo evitarlos para ahorrar tiempo, dinero y estrés.

1. Calcular las cajas “a ojo”
Uno de los errores más habituales es estimar el número de cajas sin tener en cuenta el tamaño de la vivienda, los dormitorios, las personas que viven en casa o los años acumulando pertenencias.
Antes de comprar, conviene hacer una estimación más realista. Para eso puedes usar la calculadora gratuita de cajas para mudanza de TeleCajas, que te ayuda a orientar la compra según tu vivienda y volumen de pertenencias.
2. Comprar demasiadas cajas grandes
Las cajas grandes parecen más cómodas, pero no siempre son la mejor opción. Si las llenas con libros, vajilla, archivos o herramientas, pueden pesar demasiado y ser difíciles de mover.
Reserva las cajas grandes para textiles, cojines, ropa ligera, decoración u objetos voluminosos que no pesen demasiado.
3. No usar cajas pequeñas para objetos pesados
Libros, platos, documentos, herramientas y objetos densos deberían ir en cajas pequeñas o reforzadas. Así son más fáciles de transportar y se reduce el riesgo de rotura.
Una buena combinación de cajas pequeñas, medianas y grandes suele funcionar mejor que comprar un único tamaño para toda la mudanza.

4. Olvidar el material de protección
No basta con tener cajas. También necesitas cinta adhesiva, plástico de burbuja, film estirable, papel de relleno o separadores si vas a embalar objetos frágiles.
Preparar este material desde el principio evita compras urgentes cuando la mudanza ya está en marcha.
5. No añadir un margen de seguridad
Aunque calcules bien, siempre aparecen objetos olvidados: cosas del trastero, cajones, altillos, ropa de temporada o utensilios de cocina.
Añadir un pequeño margen de seguridad ayuda a no quedarse corto justo al final, cuando normalmente hay menos tiempo para reaccionar.

6. No etiquetar las cajas por estancia
Una caja sin etiqueta puede parecer un ahorro de tiempo al embalar, pero complica mucho la descarga y la colocación en la nueva vivienda.
Etiqueta cada caja por estancia y, si puedes, añade una prioridad: abrir primero, frágil, cocina, dormitorio, baño o documentos importantes.
7. Comprar sin planificar el orden de embalaje
No todas las cajas se preparan el mismo día. Empieza por lo que menos usas y deja para el final lo esencial: ropa diaria, documentos, cargadores, productos de higiene y utensilios básicos.
Planificar el orden de embalaje te ayuda a usar mejor las cajas y a evitar abrir paquetes antes de tiempo.
Calcula tus cajas antes de comprar
Evita quedarte corto o comprar de más. Usa la calculadora para obtener una estimación orientativa según tu vivienda, pertenencias y margen de seguridad.