Nos ponemos en situación:
Primera mañana que pasamos en nuestro nuevo destino y toca desempaquetar. Después de no haber dormido muy bien en esta nueva residencia que hay que convertir en Hogar, habiéndote despertado cada hora preguntándote dónde estás, te levantas antes que nadie para poder tomarte un café tranquilo, que recargue bien esas pilas de batería baja y ponerte manos a la obra

La casa está en calma y tú puedes con todo. Empiezas por la habitación más lejana a los Bellos y Bellas durmientes y cierras todas las puertas que hay entre tú y ellos. Coges la caja más a mano que tengas y empiezas a desembalar con el máximo cuidado, pero es en vano, al tercer plato que le quitas el papel de burbujas se abre la puerta del salón y escuchas tras el sofá esa frase diaria de una vocecita adormecida: "-un vasito de leche, por favor". Hay dos opciones, tras ese vasito de leche voluntario y esa tostada por casi obligación: sacar las mantas de invisibilidad y echarlas sobre las miles de cajas de cartón que pueblan esta casa hasta el anochecer, donde se acaba el hechizo con los niños en cama y volverte a poner, o intentar compaginar niños- familia - momento mudanza- caos - orden - tranquilidad - colorín colorado. Nos encantaría la primera opción, pero como no disponemos de ese tipo de mantas, vamos a ver cómo podemos encajar con la segunda.

Mira a tu alrededor y saca tu súper poder de Gestión de recursos y Reciclaje que todo padre lleva dentro. Piensa en positivo y no te centres en el desorden, el trabajo que te queda por hacer y las cajas de mudanza llenas que hay que vaciar. Esas cajas de cartón que te miran hay que vaciarlas y ¿quién puede entonces, darle mejor uso que tus hijos? también verás algo de material de embalaje aquí o allí, que puede ser un tesoro para los niños.
¿Qué puedes hacer con todo ello?
No te vamos a pedir que hagas filigranas y montes la cocinita más cuqui del año, porque no es el momento de las manualidades con caja de cartón más elaboradas , ya tendrás tiempo cuando todo esté perfecto de hacer juguetes de cartón para niños. Para un día como éste, te damos varias propuestas fáciles y rápidas para tener a los niños más que entretenidos, fomentando su imaginación, creatividad, habilidades plásticas, motoras, cognitivas... ¡vamos! ¡qué una caja de cartón da mucho de si y hay que saber aprovercharlo! y como nuestras cajas son las más fuertes del mercado, aseguran una larga vida de juego. Éstas son las opciones que te proponemos:
Pintar

Tan sencillo como darles unos lápices de colores, un simple lápiz o el mismo rotulador permanente que usamos para rotular los paquetes y alguna caja que ya esté vacía. Les encanta colorear en un soporte nuevo, que se salgo de lo que están acostumbrados, como la típica hoja A4. Pueden dibujarla por fuera, meterse dentro y pintar por aquí, podemos dirigirles y pedirles que pinten algo o dejarles dibujo libre y ver con qué no sorprenden. También podemos cortar un lateral y dejarla plana y extendida sobre el suelo. ¡Les encanta!
Aplastar burbujitas

Es lo que tiene el papel de burbujas, que al tenerlo en la mano no puedes evitar romper unas cuantas pompitas. Si a ti te pasa, imagínate lo divertido que puede llegar a ser para ellos. Así pueden estar un rato, y si hay varios hijos, puedes hacer un concurso de a ver quién rompe antes más, habiéndole dado a cada uno un trozo del mismo tamaño más o menos.
Imagina qué es

Jugar a imaginar qué puede ser la caja. Por turnos cada uno va diciendo qué se imagina que puede ser la caja. Bien puede jugar el niño sólo, con hermanos o contigo, mientras pones orden. Un coche, un cohete, un casco...!viva la imaginación¡
Coche de cartón

Pilega las solapas hacia dentro y pinta cuatro ruedas a los laterales de la caja; para el niño no será una caja, será el coche más chulo del mundo, con todos los efectos especiales más ruidosos y luminosos que pueda aportarle un coche de juguete a pilas.
Cocina de Cartón

Dale la vuelta a una caja y pinta los hornillos que quieras, en un lateral los botones. Puede que te sorprendan preparándote los platos que más les gusten de comedor del colegio: filetes empanados, tortillas de patatas, puré o incluso brócoli: en esta cocina, cualquier ingrediente se convierte en un manjar para los cansados papás que están con la mudanza